001 Las Esquinas
De repente me desperté, era ensordecedor el ruido de los pájaros en la mañana que jugando en mi jardín, bebían gotas de rocío que escurrían por las hojas de las plantas.
Decidí ponerme en marcha. Tomé mi acostumbrado baño matutino de diez minutos con agua caliente. Re-descubrí que la temperatura de Toluca, aunque fría, te deja la posibilidad de tomar un baño en la mañana sin terminar entumido. Toluca en realidad es fría, pero no lo es tanto como los que han vivido en ella todos los días de su vida, nos quieren hacer creer a los que tenemos poco tiempo viviendo en ella.
Me vestí y salí con rumbo a mi centro de trabajo. Al llegar a la esquina de Isidro Fabela y Lerdo, ese cruce tan importante, descubrí que por vez primera en los ya ocho años que tengo viviendo en esta ciudad, la gente esperaba el camión en el lugar adecuado, ahí donde termina la cuadra de Lerdo antes de llegar a Isidro Fabela y no después de cruzar Isidro Fabela. Los otros esperaban sobre Isidro Fabela antes de llegar a Lerdo. Así de simple, nadie esperaba el camión al empezar una cuadra, sino al terminarla. Y respiré alegría. La alegría de cruzar la calle de Lerdo sin tener que darle la vuelta a un camión que se hubiera detenido, ahí, justamente al pasar Isidro Fabela, sin siquiera haber terminado de pasarla completamente, dejando medio camión estorbando, en ese principio de cuadra en donde está un señalamiento de parada suprimida al que ni peatones ni choferes respetan.
Pensé en cuántas calles de la ciudad, en cuántas esquinas pasa lo mismo y surgieron para mí varias preguntas:
¿Por qué no se nos había ocurrido antes a peatones y choferes, respetar los señalamientos de transito?
¿Por qué las autoridades no habían aplicado de forma correcta y contundente el reglamento de tránsito?
¿Por qué no podríamos además de lograr que los peatones y los camiones hicieran las paradas en los lugares señalados, lograr que dichos lugares fueran señalados con una distancia de tres o cuatro cuadras entre uno y otro?
Que bellas preguntas, esta última me encanta, imagínense viajar en un camión que no se va parando esquina tras esquina y en ocasiones dos veces en la misma cuadra. Imagínense hacer un poco de ejercicio antes de tomar el camión, al caminar un poco más y no querer tomarlo justo afuera de nuestra casa. Imagínense transitar por una ciudad en la que nadie le toca el claxon al camión que se detiene de improviso.
De repente me desperté y me di cuenta de que lo anterior había sido un sueño que sólo podría ser realidad si todos aquellos que vivimos en Toluca, ponemos un poco de nuestra parte.
0 comentarios