Excesos
No creo que haga falta decir que vivimos en una ciudad de excesos, seré breve.
Hay casi más transporte público que privado y por si fuera poco, desorganizado, algún día agarraré valor y buscaré a la persona indicada para comentarle dos o tres estrategias que se me ocurren. Hacemos obra pública en exceso, no porque hagamos mucha, sino porque la hacemos de forma que parezca excesiva. Todos los puentes de las torres se hacen AL MISMO TIEMPO, si hay que encarpetar con asfalto se hace A LA HORA QUE TODOS NOS DEMOS CUENTA (A LA HORA PICO), si necesitamos un semáforo, PONEMOS DOS, más vale que sobre y no que falte, porque acuerdense que para que alcance tiene que sobrar. Preferimos que no se puedan leer las señales, antes que ponernos a pensar en otra opción para señalizar. parece que podemos vivir mejor con excesos. YO CREO QUE NO. La realidad apunta a que el orden nos daría una vida en la que se logren objetivos sin molestar a nadie, o al menos, molestando poco.